Sabiendo que siempre estamos en crisis, podrían haber decidido ahorrar más dinero para la fiesta. Finalmente, terminaron poniendo trece mesas, donde ubicaron una cantidad enorme de familia y amigos, pero con apenas rastros de comida.
Habían pasado tres años desde que decidieron casarse. No tenían ayuda económica de ningún tipo. Los parientes eran todos más pobres que ellos, y de actos de caridad del pueblo esperaron poco y nada. Aunque Julieta no dejó de hacer varios intentos, para de una manera u otra encontrar quien les financiaran el evento. Salvo lo poco que pude darles yo de mis ahorros, con el resto no tuvieron éxito.
La fiesta desde el punto de vista de un extraño fue un fracaso. Un vino de mesa en tetra, mignoncitos de la panadería del club, chorizos, morcillas, y algunos cortes de carne como tortuguita o paleta. La música la pasó el primo de Julieta, y las fotos las sacó el hermano, que entre copa y copa de vino barato terminó sacando fotos de baldosas, mariposas, y puro plano cortado.
Sin embargo los casados, la pasaron genial. Tuvieron una noche para recordar. Julieta de los nervios no tuvo hambre, así que no probó ni las achuras ni la carne. Pablo estaba tan borracho que no veía si los demás se divertían. Bailaron toda la noche, la música de Juancho que se repitió unas tres veces, porque el compilado que había grabado solo duraba dos horas. Nadie pensó que la fiesta duraría tanto.
Los parientes más lejanos, fueron los primeros en irse, algunos directo a un restaurante, y otros derechito a la cama para mejor no acordarse.
Los padrinos estaban emocionados, sus hijos casándose, después de tres años de amagues, aunque no habían comido nada por las dudas no alcanzara la carne.
Julieta y Pablo salieron felices a las 6 de la mañana de la ¨quinta¨ de un amigo, donde se dio el festejo. Manejaron hasta su casa, donde pasaron su noche de bodas. Hacía también tres años que vivían allí, entre caja y caja, donde guardaban sus cosas, pues el departamento tenía solo un ambiente.
La cocina sorprendía detrás de una puerta de placard, debían tenerla inmaculada, porque sino la puerta no cerraba, y el desorden que invadía la ¨casa¨ era imposible de controlar. Las cajas de libros, de decoraciones, de papeles, imperaban en el ambiente, haciendo una especie de pirámide sobre una de las paredes.
Julieta se las había arreglado, con una buena tela las había tapado, y parecía ser un monumento al ingenio, pues entre caja y caja apoyaban los portarretratos, floreros, y adornos que les habían regalado.
Llegaron a los portazos, entre la excitación de la noche de bodas, más la mala bebida, entraron al departamento, y a los besos arrasaron con toda la ¨decoración¨. Julieta termino metida entre las cajas, Pablo metido entre Julieta, así festejaron los cuatro años juntos. .Entre papeles y libros, fotos y floreros, hicieron el amor incontables veces, agotados...
Al día siguiente se despertaron al mismo tiempo. Se vistieron y salieron a cenar, pues ya eran como las 10 de la noche, y habían estado durmiendo el día entero. Estaban de vacaciones, tenían diez días de luna de miel, diez días que pasarían juntos, en su departamento, entre cajas, en medio de un despelote, despelotados, y felices.